INTRODUCCIÓN

En la Escuelita se privilegia en el niño su potencial y su necesidad de expresión, que se evidencian en el juego. Juego y arte o el arte como juego informan la dinámica del taller, ajustada a los tiempos y los espacios que el proceso evolutivo y de crecimiento del niño requieren. Evolución y crecimiento que, básicamente, es social, integrativo. Aquí nace una cultura que posee sus propios códigos, desde la mera descarga egocéntrica de su primera adaptación hasta la simbolización, desde el hacer concreto hasta la conceptualización.

 El niño en su identidad sensorial, es cuerpo que siente y que al sentir piensa y memoriza, descubriendo y descubriéndose, siempre a partir de su propia experiencia.

Nacen entonces alternativas tendientes a la articulación entre la cultura que el niño genera - y le es propia - y la contención pedagógica con la que se lo educa, respetándolo y estimulándolo.

La concepción expresión - aprendizaje da respuesta a la necesidad de integración que requiere el desarrollo de la persona humana para expresarse, comunicarse y trascender. Se conceptualiza a través del hacer concreto, se goza el proceso de ese hacer y se arriba a un resultado esencialmente comunicativo, que ilumina el mundo que lo circunda y la cultura que lo alberga.